
Los pozos profundos no son estructuras eternas. Con el paso del tiempo, las condiciones hidráulicas, geológicas y estructurales que los rodean tienden a degradarse, afectando su eficiencia y seguridad. A menudo, los síntomas son silenciosos. Disminución del caudal, aumento de sedimentos o sobreconsumo energético son señales que, si se ignoran, pueden llevar al colapso definitivo de la captación.
Saber cuándo un pozo necesita ser rehabilitado es clave para extender su vida útil y evitar inversiones innecesarias en perforaciones nuevas. En este artículo, abordamos los indicadores técnicos más relevantes que advierten sobre el deterioro de un pozo y la necesidad de intervenirlo.
En Sondagua, nos especializamos en diagnóstico y rehabilitación de pozos, aplicando tecnologías específicas según cada caso.
Antes de profundizar en los síntomas, conviene definir el concepto. La rehabilitación de un pozo consiste en un conjunto de técnicas aplicadas para recuperar su funcionalidad hidráulica y/o estructural sin necesidad de perforar uno nuevo.
Estas técnicas pueden incluir:
El objetivo siempre es recuperar el rendimiento original o, al menos, mejorarlo sustancialmente.
Uno de los síntomas más evidentes. Si el caudal extraído comienza a descender sin una causa externa (como baja estacional del acuífero), puede indicar:
Este descenso es gradual, pero constante. Un monitoreo mensual puede revelar esta tendencia. Una caída de más del 20% del caudal original es una señal clara de intervención.
El arrastre de partículas finas, arenas o lodos es otra alerta crítica. Puede deberse a:
Además de afectar la calidad del agua, el sedimento provoca desgaste prematuro en bombas y cañerías, aumentando los costos de mantenimiento.
¿La bomba funciona más tiempo para entregar el mismo volumen? ¿Se ha elevado la factura eléctrica sin razón aparente? Es posible que haya:
Un aumento del consumo específico (kWh/m³) suele ser el primer dato objetivo que muestra el deterioro interno del pozo.
Medir regularmente el nivel dinámico (es decir, el nivel del agua en operación) permite detectar si hay caídas anormales. Si el pozo opera cada vez con mayor depresión hidráulica, es probable que:
Esto puede llevar a condiciones de trabajo en vacío, altamente dañinas para los equipos.
Aunque más subjetivo, el comportamiento mecánico también ofrece pistas. Sonidos metálicos, vibraciones o fallos frecuentes en la bomba indican:
Estas fallas pueden comprometer tanto la bomba como la estructura del pozo si no se atienden a tiempo.
No todos los pozos envejecen al mismo ritmo. Factores como el tipo de acuífero, el mantenimiento, la calidad del agua y el régimen de operación influyen en su durabilidad. Sin embargo, como regla general:
En Sondagua, ofrecemos servicios de diagnóstico técnico, incluyendo aforos, pruebas de bombeo, inspección con cámara y perfilaje eléctrico, para determinar el estado real del pozo y definir la estrategia de rehabilitación más adecuada.
Una vez detectada la necesidad de intervenir, existen múltiples métodos para recuperar el rendimiento del pozo:
La elección del método depende del diagnóstico inicial. No hay soluciones universales. Cada pozo tiene su historia y exige una rehabilitación personalizada.
Un pozo que comienza a fallar no lo hace de un día para otro. Envía señales, algunas sutiles, otras evidentes. Reconocerlas a tiempo permite evitar colapsos, ahorrar recursos y extender la vida útil del sistema de captación.
En Sondagua, nos especializamos en detectar, diagnosticar y rehabilitar pozos con tecnología avanzada y equipos técnicos experimentados. Si notas alguno de estos síntomas en tu pozo, no esperes a que el problema escale. Estamos para ayudarte a devolverle la eficiencia que tuvo el primer día.
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