
Muchos pozos en Chile llevan años entregando agua para riego, consumo o uso industrial sin que su titular cuente con un derecho de aprovechamiento de aguas inscrito. Esta situación, frecuente sobre todo en el mundo rural y agrícola, hoy implica un riesgo concreto: operar sin título puede derivar en multas, en la clausura de las obras e incluso en la pérdida del recurso. La buena noticia es que, en ciertos casos, existe una vía para formalizar esa extracción: la regularización. A continuación explicamos en qué consiste, quiénes pueden acceder y cómo se hace.
Regularizar es el procedimiento que permite reconocer y formalizar un uso de agua que ya se viene realizando de hecho, para inscribirlo a nombre de quien lo aprovecha. En la práctica, transforma una extracción sin respaldo legal en un derecho de aprovechamiento de aguas debidamente inscrito.
Es importante no confundirlo con la constitución de un derecho nuevo: la regularización no crea un derecho desde cero, sino que reconoce un uso histórico y efectivo que cumple ciertos requisitos legales.
La regularización está pensada para los usos antiguos o consuetudinarios del agua. Para acceder a ella, la persona o empresa debe acreditar ante la Dirección General de Aguas (DGA) que el uso cumple con estas condiciones:
Cuando la extracción cumple estos criterios, la DGA puede reconocer el derecho y ordenar su inscripción a nombre del solicitante.
No todos los pozos sin título pueden regularizarse. La diferencia es clave:
Determinar con precisión en qué situación se encuentra cada pozo es el primer paso, y suele requerir una revisión técnica y legal caso a caso.
El trámite ante la DGA no tiene un costo directo, pero el solicitante debe financiar las publicaciones, la difusión radial, las visitas a terreno y la inscripción en el Conservador de Bienes Raíces. A esto se suman los honorarios por la asesoría técnica y legal, que resultan determinantes para que la solicitud prospere.
Mantener un pozo en funcionamiento sin un título inscrito no es solo un tema formal. Los riesgos concretos son:
En un contexto de mayor fiscalización y escasez hídrica, regularizar es la forma de proteger tanto el acceso al agua como la inversión asociada al pozo.
La reforma al Código de Aguas fijó un plazo para iniciar estos trámites. Tras sucesivas prórrogas, el plazo vigente para regularizar e inscribir vence el 6 de abril de 2027. Como esta fecha ha sido modificada en ocasiones anteriores, conviene verificar el plazo actualizado y, sobre todo, no dejar el trámite para último momento: reunir antecedentes y completar el proceso toma tiempo.
Regularizar un pozo combina aspectos técnicos, hidrogeológicos y legales que conviene resolver con respaldo experto, para evitar rechazos y asegurar que el derecho quede correctamente inscrito y vigente.
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