¿Cuándo conviene rehabilitar un pozo y cuándo perforar uno nuevo? | Sondagua

¿Cuándo conviene rehabilitar un pozo y cuándo perforar uno nuevo?

Cuándo conviene rehabilitar un pozo y cuándo perforar uno nuevo

Todo pozo tiene una historia. Al inicio, el caudal es estable, la calidad adecuada y los costos operativos razonables. Con el paso del tiempo, sin embargo, algo cambia. El nivel desciende. El agua llega con arena. La bomba trabaja más horas. Entonces surge la pregunta inevitable: ¿conviene rehabilitar el pozo existente o es mejor perforar uno nuevo?

La respuesta no es binaria ni intuitiva. Depende de una evaluación técnica, económica y estratégica. Decidir correctamente puede significar extender la vida útil del sistema por años o evitar una inversión innecesaria.

 

¿Cuándo es mejor rehabilitar un pozo y cuándo perforar uno nuevo?

La decisión entre rehabilitar o perforar un nuevo pozo debe basarse en indicadores objetivos de rendimiento, estado estructural y comportamiento del acuífero. Actuar solo por percepción o urgencia suele conducir a soluciones costosas y poco sostenibles.

 

Señales de que un pozo puede ser rehabilitado

No todo pozo con bajo rendimiento está perdido. En muchos casos, la disminución del caudal responde a problemas corregibles asociados a la operación o al paso del tiempo.

Algunos indicadores claros de que la rehabilitación es viable incluyen:

  • Disminución gradual del caudal, no abrupta
  • Aumento de arena o sedimentos por colmatación de filtros
  • Incrustaciones minerales o biológicas
  • Mayor consumo energético sin colapso estructural

En estos escenarios, el acuífero sigue presente y activo. El problema está en la interfaz entre el pozo y el agua.

 

¿Qué implica rehabilitar un pozo?

La rehabilitación no es una acción genérica. Puede incluir distintas técnicas según la causa del deterioro:

  • Limpieza mecánica o química
  • Desarrollo hidráulico del pozo
  • Reposición o ajuste del sistema de bombeo
  • Sellado sanitario y corrección estructural

Una rehabilitación bien ejecutada puede recuperar gran parte del rendimiento original, con un costo significativamente menor que una perforación nueva.

 

¿Cuándo la rehabilitación deja de ser eficiente?

Existen situaciones en las que rehabilitar solo posterga un problema mayor. Forzar un pozo agotado suele traducirse en gastos recurrentes y resultados marginales.

Algunas señales de alerta son:

  • Descenso sostenido del nivel freático
  • Caudal insuficiente incluso tras limpiezas
  • Intrusión salina o deterioro irreversible de la calidad del agua
  • Daños estructurales severos en el revestimiento

En estos casos, el problema ya no es el pozo, sino el entorno hidrogeológico que lo alimenta.

 

Indicadores que justifican perforar un pozo nuevo

Perforar un nuevo pozo es una decisión de mayor inversión inicial, pero en muchos casos resulta más eficiente y sostenible a largo plazo.

Conviene optar por un pozo nuevo cuando:

  • El acuífero explotado ha cambiado su comportamiento
  • La ubicación original ya no es favorable
  • El pozo no cumple con normativas actuales
  • El costo de rehabilitación se aproxima al de una nueva perforación

Un nuevo pozo permite rediseñar completamente la captación, incorporando aprendizajes y tecnología actualizada.

 

La importancia del análisis técnico previo

Antes de decidir, es fundamental realizar pruebas objetivas:

  • Pruebas de bombeo y aforo
  • Inspecciones con cámara
  • Análisis de calidad del agua
  • Evaluación hidrogeológica actualizada

Estos estudios permiten distinguir entre un pozo envejecido y uno estructuralmente obsoleto.

En Sondagua acompañamos este proceso desde una mirada integral, evaluando tanto la factibilidad de rehabilitación como la conveniencia de una nueva perforación, siempre con foco en la eficiencia hídrica y económica.

 

El factor económico: mirar más allá del costo inmediato

Uno de los errores más comunes es decidir solo por el costo inicial. Un pozo rehabilitado que falla al poco tiempo resulta más caro que uno nuevo bien diseñado.

Es clave comparar:

  • Inversión inicial
  • Vida útil esperada
  • Costos operativos
  • Riesgos de fallas futuras

La decisión correcta es aquella que optimiza el costo total del ciclo de vida del sistema.

 

Rehabilitar o perforar: una decisión estratégica

Elegir entre rehabilitar un pozo o perforar uno nuevo no es solo una cuestión técnica. Es una decisión estratégica que impacta la seguridad hídrica, la operación futura y la sostenibilidad del recurso.

Rehabilitar puede ser una solución eficaz cuando el acuífero sigue respondiendo y la estructura lo permite. Perforar un nuevo pozo es la alternativa adecuada cuando el sistema actual ha llegado a su límite natural.

En ambos casos, la clave está en el diagnóstico informado. Porque en materia de agua subterránea, decidir con datos siempre es más rentable que decidir con urgencia.

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