
En zonas habitadas, la perforación y explotación de pozos de agua no es un procedimiento libre de restricciones. Por el contrario, está fuertemente regulado para proteger el recurso hídrico, garantizar la calidad sanitaria del agua y prevenir riesgos estructurales en el entorno urbano. Comprender las normativas vigentes para pozos en zonas urbanas es esencial tanto para propietarios como para empresas constructoras y prestadores de servicios.
En este artículo, revisaremos los requisitos técnicos y legales que rigen la instalación de pozos en áreas residenciales, industriales o mixtas, con énfasis en la normativa chilena y recomendaciones clave para cumplirla sin contratiempos.
En Chile, la perforación de un pozo está sujeta a un marco legal que involucra a diferentes entidades, incluyendo la Dirección General de Aguas (DGA) y las autoridades sanitarias regionales. El objetivo es garantizar que el uso del agua sea racional, seguro y no afecte a terceros.
Aspectos normativos esenciales:
Tal como recomiendan especialistas de Sondagua, cumplir desde el inicio con la normativa evita sanciones y problemas legales posteriores.
La normativa técnica busca asegurar que el pozo sea seguro, duradero y no ponga en riesgo la calidad del agua.
Principales exigencias:
Además, se recomienda realizar pruebas de bombeo y análisis fisicoquímicos antes de poner el pozo en funcionamiento, asegurando que el caudal sea estable y el agua cumpla con la Norma Chilena NCh 409 para consumo humano.
En zonas urbanas, las limitaciones no solo buscan proteger el acuífero, sino también evitar interferencias con otros usuarios y daños a infraestructuras.
Restricciones frecuentes:
En casos de zonas de protección de captaciones públicas, está prohibido instalar pozos privados dentro de un radio determinado, salvo autorización expresa.
Para evitar contratiempos, lo ideal es seguir un procedimiento ordenado:
Este flujo no solo garantiza la legalidad, sino que también proporciona trazabilidad y respaldo ante inspecciones.
La perforación de pozos sin autorización o fuera de la normativa puede derivar en multas, clausuras y la obligación de sellar el pozo. En casos graves, también pueden aplicarse sanciones judiciales por afectación a terceros o daño ambiental.
Además, la falta de cumplimiento incrementa el riesgo de contaminación del agua, afectando no solo al usuario, sino a toda la comunidad que comparte el acuífero.
La perforación de pozos en zonas urbanas requiere más que habilidad técnica: demanda un estricto apego a la normativa vigente. Desde la obtención de permisos hasta el diseño y sellado, cada etapa debe planificarse con rigor. Contar con el respaldo de empresas expertas como Sondagua asegura no solo la legalidad, sino también la eficiencia y durabilidad de la obra.
En un contexto donde el agua es un recurso cada vez más valioso, cumplir la normativa no es un obstáculo, sino una garantía de que la captación será segura, sostenible y legal.
